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Una mirada a
El Salvador
El Salvador cada
día está más claro que la división social de la población sólo tiene
dos clases: pobre y ricos. Ricos, muy ricos, que son los dueños del
capital financiero, de las grandes empresas, de los negocios limpios
y sucios, del comercio internacional y de todo lo que en el país
produce enormes ganancias. Estos señores poderosos emplean su enorme
capacidad para maniobrar en todas las esferas. Ponen y manejan al
gobierno de acuerdo con sus conveniencias, neutralizan todo intento
de oposición, administran la corrupción en todos los ámbitos y
hacen planes para perpetuarse como eternos dominantes en este
pequeño y promisorio país. |