"Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos,
que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego;
venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio.
Y dijeron: Levatémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien."

                                                                                        Nehemías 2:17-18

 

   El maestro de ceremonias preguntó: ¿Cuántos de ustedes conocen el ministerio MISIONES de la Iglesia Príncipe de Paz, Inc.? Todo el auditorio levantó sus manos. Aunque me sorprendió que solo tres personas levantaron su mano cuando se preguntó: ¿cuántos de ustedes han enviado una carta? Al llegar a mi oficina, no me sorprendió notar que no habíamos recibido ninguna donación a pesar del tiempo que tiene el ministerio MISIONES que la Iglesia Príncipe de Paz, Inc., de ser conocido. Debido a que siempre procuro ser optimista, me negué a pensar que no existia interés en ser parte de este ministerio. Más bien, pensé en que Pablo dijo a los hermanos de Filipos: "Estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad". (Fil. 4:10)

   En estas lineas quiero dirigirme específicamente a usted que nunca nos ha ayudado. Creo que lo ha pensado de vez en cuando, pero le ha faltado la oportunidad. Tal vez no ha comprendido lo urgente de nuestra necesidad, ni cuán crítica es su ayuda. Quizás no tuvo tiempo para ir al correo, o no separó su donación y usó el dinero, o simplemente lo ha postergado mes tras mes.

   Hoy quisiera presentarle un desafio, especialmente si usted siente gratitud por la cantidad de almas ganadas para Cristo y desea continuar apoyando el ministerio de MISIONES de la Iglesia Principe de Paz, Inc. Nosotros queremos seguir compartiendo la Palabra de Dios. Permítame compartir nuestras necesidades. Los recursos económicos.

   Tenemos que pagar las campañas en toda América Latina. Pero, aún así existen gastos más considerables, tales como materiales, tratados en español, gastos de grabación, y de correo. La ayuda que estamos solicitando es primeramente para seguir adelante con las campañas en diferentes ciudades de Estados Unidos y de Amárica Latina. Tal vez le sorprenda saber que con los ingresos que recibimos de los hermanos locales, ni siquiera es posible realizar campañas en esta localidad. Si usted se pregunta como podemos continuar ministrando, la respuesta es por la misericordia de Dios. Pero anhelamos que llegue el día en que las donaciones de los hispanos puedan sostener integramente el ministerio. Probablemente usted no había entendido la importancia de su contribución, por eso dije que creía que le "faltaba la oportunidad".

   Bueno, creo que es tiempo de presentarle este desafio. Cada vez que voy a una conferencia escucho testimonios de personas que me comparten su situación económica difícil y lo escaso de sus recursos económicos, pero a la vez todos mencionan lo maravilloso de la bendición divina que reciben. Por eso creo que existen muchas personas dispuestas a responder con gratitud. Si usted recibe bendiciones divinas continuamente, estoy seguro que deseará actuar con alegría y compartir con generosidad. Posiblemente quiere ser parte de este proyecto, porque lo considera un privilegio, y desea dar más allá de loque una persona en su situación económica ofrendaría. Quizás le faltaba la oportunidad, pero ahora la tiene.

   Al pensar en usted vino a mi mente el ejemplo de los hermanos de Macedonia. Por favor observe 2 Corintios 8:1-4. Pablo al referirse a los Macedonios, les dijo a los hermanos de Corinto que al igual que ellos, esos creyentes recibían bendiciones divinas ("La gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia") y a pesar de que vivían en tiempos difíciles ("En grande prueba de tribulación), y que no tenían grandes recursos ("Su profunda pobreza") con alegría ("La abundancia de su gozo") decidieron solicitar participar de un proyecto ("Pidiéndonos con muchos ruegos") ofrendando más allá de lo que aportaría una persona en su situación económica ("Han dado conforme a sus fuerzas"). Como resultado, los Macedonios compartieron con generosidad ("Abundancia en riquezas de su generosidad") dando de sus recursos con agrado ("Con agrado han dado") porque no solo creyeron que era su responsabilidad, sino que consideraban un privilegio ofrendar ("que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos").

   No sé usted, pero yo estoy sumamente impresionado. Por eso en MISIONES de la iglesia Principe de Paz, Inc.,  estamos dispuestos a dar de nuestros talentos y a usar todos los recursos para ministrarle a usted. Mi pregunta es: ¿Está usted dispuesto a solicitar con alegría ser parte de este ministerio? La cantidad que envíe no es lo más importante. Lo primordial es saber que uestd está siendo edificado y que por gratitud responde con generosidad. Le ruego que responda en este mismo momento. Hay miles de creyentes en su ciudad, pero usted puede ser quien nos permita continuar. La meta es que por lo menos 50 personas de su ciudad se constituyan en donaciones mensuales. ¿Está usted dispuesto a ser uno de ellos? Prometo mantenerle informado acerca de la cantidad de personas que se unan a este ministerio como resultado de esta carta.

Para realizar una donación Ud., puede hacer click en "Donate" (Donar) y realizar su donación con una tarjeta de crédito. Gracias por permitirnos seguir compartiendo con usted mismo el ministerio MISIONES de la Iglesia Principe de Paz, Inc.

Para más infoemación escribanos a:
radioprincipedepaz@principedepaz.cc
 

 


All rights reserved 2009 • © Principe de Paz Inc.